jueves, 24 de enero de 2013

Aprender del aprendizaje

Si uno se asoma a la sección de educación y aprendizaje de cualquier biblioteca, va literalmente a tropezar con miles de libros que expertos de todo el mundo han escrito sobre como, qué y cuando aprender. Tampoco hay que buscar demasiado para localizar toda clase de eventos académicos con expertos en el tema que buscan decirle a los maestros y padres de familia la formúla mágica de cómo enseñar, al mismo tiempo que pretender convencer a los estudiantes de que ASI, se aprende.


Pero la realidad escolar, es que muchos educandos en todo el mundo sufren día a día por entender cosas que quizá nunca les sirvan, si acaso las llegan a entender o bien aun cuando las comprendan, no las apliquen en sus vidas profesionales.

Es por ello que comencé a observar cómo aprenden los niños, y sin afán de que todo lo que digo sea bien visto, descubrí que hay principios que mueven el aprendizaje, mucho más allá de las aulas.

He aquí la primera pregunta que me hice, y que me llevó a explorar el cerebro: ¿realmente la inteligencia determina el talento?. Es una pregunta que escucho tan continuamente,  pues la búsqueda del talento es la meta que todo país debería estar financiando, pero al que aparentemente no todos tienen acceso.

En primer lugar, hemos de mirar al aprendizaje con más detalle, pues este no es una obligación gubernamental o un mandato, es una caracteristica con la cual la naturaleza nos dotó para la conservación de las especies.


Si una especie no se adapta a su medio ambiente, a apartir del aprendizaje, la especie no sobrevive. Este principio es importante para muchas funciones cerebrales.

Cuando un bebé nace, no sabe a que tipo de ambiente se va a enfrentar, es por ello que se le otorgan una abanico de caracteristicas pre establecidas que le permitan sobrevivir. Digamos que es similar a una computadora o una tableta. Cuando se adquiere, tiene solo ciertos programas y aplicaciones, pues usted como usuario la requiere para diversas cosas, hay quienes les gusta la música, la fotografía o el video y cada uso requiere de diferentes aplicaciones y programas.

Algo asi es el cerebro humano, se le lanza al mundo con ciertas aplicaciones que habrá de maximizar dependiendo de sus necesidades. Aprenderá, aquello que sea útil, y desechará, aquellas aplicaciones que no sean importantes.
 
Bajo esta idea, la investigación neurocientífica sugiere que las capacidades humanas, dependen de la arquitectura de redes neuronales, que son las formas de comunicación entre neuronas y estructuras,  la cual depende del espacio donde se desarrolla el cerebro, ya que está confinado en el cráneo, moldeando de manera particular cada estructura, algunas sobre expuestas a estímulos que impiden el desarrollo de otras, bajo dos supuestos: la ley del más fuerte y el uso relacionado con las respuestas ambientales.
El aprendizaje, bajo esta relación con el medio depende de dos aspectos que aparentemente están juntas: El talento o sobredotación que se refiere a aquella habilidad o conjunto de habilidades para la cual se tiene una facilidad particular y la adaptación al medio ambiente que guiará las aciones cognitivas.
  
Además, cabe destacar que la dotación de habilidades de cada persona, si bien tiene un aspecto genético, al mismo tiempo depende de la estimulación del medio, ya que es que, cada uno de los lectores puede tener un talento especial para tocar el piano de manera extraordinaria, pero si nunca ha tenido un piano en frente, el talento no puede ser desarrollado.


 Es por eso que no difícil analizar que las experiencias moldean aquellas capacidades que van a resultar más provechosas. Sin embargo, deterioros genéticos como los presentados en los trastornos del desarrollo moldean también la estructura cerebral, impidiendo su exposición.


Estudios cerebrales revelan que los patrones de las sustancias gris y blanca y la eficiencia metabólica pueden delinear diferencias individuales relacionadas con la inteligencia. Es por ello que los cerebros más listos trabajan diferente (no mejor) en las áreas que mejor dominan.

Es por ello que comencé a escribir sobre la inclusión del cerebro en la educación. ¿Suena violento?, bueno, hasta ahora, es un aspecto que no se toma en cuenta, por ello la educación formal ordena que todos aprendan lo mismo, al mismo ritmo, bajo los mismos principios, pero si tomaran en cuenta a la computadora personal que cada uno tiene sobre los hombros, sabrían que cada una está arquitéctonicamente diseñada a partir de experiencias diferentes, tiene necesidades de aprendizaje distintos y además es auto controlable.

Referencias


Haier, RJ. (2009) What does a smart brain look like?. Scientific American Mind. 20 (6) 26-33.


Lohman, D. F. (2000) Complex information processing and intelligence. En R. J. Sternberg (Ed.) Handbook of intelligence. Cambridge University Press. Cambridge, UK.

Stanovich, KE. (2009) Rational and Irrational thought: The thinking that IQ tests miss. Scientific American Mind. 20 (8) 34-39.

Tubino, M. (2004) Plasticidad y evolución: papel de la interacción cerebro-entorno. Revista de estudios lingüisticos y literarios. 2 (1) 43-59.

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